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LO QUE NO NOS CUENTAN DE NUESTRA FACTURA DE LUZ

20 Feb 2018 0

Nos echamos las manos a la cabeza cada vez que llega una nueva factura de luz. La realidad es que la electricidad es un bien de primera necesidad cuyo precio ha subido estrepitosamente en los últimos años, hasta situar a España como uno de los países más caros de Europa en la factura de luz, por detrás de Dinamarca, Alemania e Irlanda, que tienen una renta mínima mucho más alta que la española.

Tanto es así que nos estamos constantemente planteando cambiar de tarifa o de compañía para ver si así se reduce nuestra factura de luz. Sin embargo, se nos hace un mundo dar ese paso puesto que es un mercado opaco que nunca llegamos a entender. Por eso jermi.com ha reunido una serie de claves que te ayudarán a comprender el sector y tomar las riendas de tu consumo energético.

Primero es importante saber en cuál de las dos tarifas estás, si es regulada o si estás en el mercado libre (puedes pasarte de una a otra sin problema). Normalmente lo desconocemos, las comercializadoras se encargan de que sea así y utilizan casi el mismo nombre, logo y hasta la misma web.

En el mercado regulado, las comercializadoras venden exclusivamente la energía con la tarifa regulada que fija el Gobierno, no pueden vender otros servicios ni hacer descuentos. Lo original de esta tarifa es que el precio es variable, se fija hora a hora en función de lo que dicta el mercado mayorista de electricidad. Dentro de esta tarifa, si eres familia numerosa, si algún miembro recibe pensión mínima o si tenéis un nivel de renta por debajo del establecido, puedes solicitar al estado el bono social que prevé un importante descuento en tu factura de luz.

La realidad es que hoy en día a las comercializadoras no les gusta ofrecer la tarifa regulada porque les impide vender otros servicios, y están librando una batalla comercial para atraer a los clientes al mercado libre. De hecho, desde 2009 el número de consumidores en el mercado libre superó al de tarifa regulada, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

A diferencia del regulado, en el mercado libre cada compañía fija un precio diferente para la energía según el plan escogido por el cliente, es decir, la factura de luz depende de lo que el cliente pacte con la comercializadora. Hay buenas tarifas, pero también las hay muy malas. Por eso, para contratar en el mercado libre es fundamental leer detenidamente las condiciones del contrato: si hay descuentos a cambio que de que contrates servicios adicionales (que tienen un coste), si exige compromiso de permanencia, si el precio es el mismo durante la vigencia del contrato… Recuerda que, si contratas el servicio fuera de establecimiento comercial, tienes catorce días para desistir el contrato sin dar ninguna justificación.

Existen aplicaciones y webs que comparan las tarifas que ofertan las compañías y te aconsejan la que más te conviene atendiendo a tu consumo y a las características de tu vivienda. Visita esta página de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) y podrás obtener esta información, tan solo ten a mano una factura de luz para los datos que te pidan.

Después del estudio realizado por jermi.com hemos llegado a la conclusión de que no existen grandes diferencias entre las tarifas que ofertan las distintas compañías eléctricas, sean las de referencia o incluso las pequeñas low cost. Lo que pagamos en nuestra factura de luz depende fundamentalmente de la potencia contratada y, sobre todo, de nuestros hábitos de consumo. Y en esto último sí podemos hacer algo.

Con la implantación de los nuevos contadores inteligentes, que almacenan la información de consumo del usuario por hora, las compañías están lanzando ofertas por franjas horarias. Por ejemplo, si somos capaces de concentrar el grueso de nuestro consumo en las horas valle (normalmente entre las 23 y las 13 horas, dependiendo de la compañía) podremos disminuir bastante nuestra factura de luz.

No olvidemos además que los pequeños gestos diarios también ayudan a reducir nuestro gasto energético. Más allá de apagar la luz en aquellos espacios donde no estemos, existen otras prácticas decisivas: Si utilizamos bombillas de bajo consumo podemos disminuir hasta un 75% de energía (aunque a priori la Led es más cara, su bajo consumo energético y vida útil amortizan la inversión) Podemos poner fin también al consumo fantasma y desconectar de la corriente todos esos aparatos que están en stand by, con ese típico LED rojo encendido. Otro de obligado cumplimiento para abaratar nuestra factura de luz es decidir lo que vas a cenar antes de abrir la nevera, nos sabes todo lo que consumes mientras estás con la puerta abierta. Y la última clave que te damos: si vas a hacerte con un nuevo electrodoméstico no menosprecies la importancia de la eficiencia energética; por ejemplo, un frigorífico A+++ respecto a uno A+ consume hasta un 60% menos de energía!

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